Vida y Muerte desde una perspectiva elemental y conciencial

"Un verdadero Maestro nunca intenta cambiar a nadie directamente.

Es como una fragancia sutil que te envuelve.

Si estás abierto, algo de ella entrará en ti.

Si no estás abierto, esperará a la puerta.

Ni siquiera llamará porque al hacerlo puede perturbar tu sueño.

Es tu sueño y tienes todo el derecho a dormir cuanto quieras.

No es asunto de nadie el Despertarte".

Osho

Enseñanza "Conectando con el Maestro Interno"

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La Depresión

En la depresión hay una base de miedo y ansiedad. Es sufrimiento dirigido contra el yo. La última línea de defensa en la cual la mente busca refugio reduciendo todas las operaciones fisiológicas y psicológicas al mínimo. Dejando apenas el soporte requerido para sobrevivir.           
He observado que todos estamos dispuestos a deshacernos de nuestros miedos más íntimos. y ocultos cuando confiamos en alguien.
La pregunta es donde buscar la confianza.

- Es preciso confiar en nosotros mismos.
- Encontrar la seguridad suficiente para no impedir la propia liberación. 
- confíe en las personas que le rodean.
- Busque ayuda de manos expertas.

La sanación no puede ocurrir en aislamiento.

Extractos de: EL PERDÓN cien reflexiones de Deepak Chopra.

Redactado por Joslid Salazar.

Motívate

♪Si te caistes, levantate tantas veces sea necesario♪.
Es importante que nunca dejes tus metas,  o te paralices en espera de alguien o algo, y menos esperar un golpe de suerte.
Es cierto, todo a su momento. Pero debes de reconocer cuando es el momento. Porque si lo dejas pasar. Esa oportunidad No regresa.
Tampoco; te puedes sentar a lamentarte por lo que paso y no supiste discernir.
Debes siempre actuar. Sacudirte el polvo y continuar.
Ya te tropezarás con otra oportunidad...
Joslid Salazar

Tipos de energía del cuerpo humano.

El ser humano emite para equilibrar siete tipos de energía:
1. Pránico-respiratoria.
2. Alimentaria.
3. Telúrico-cósmica.
4. Astral-espiritual.
5. Mental-psíquica
6. Vital
7. Sexual.
Se considera al cuerpo humano como una compleja máquina predominantemente energética, cuya salud, aptitud y funcionamiento correctos dependen de la armonización o equilibrio de estas energías. Ante una falta de armonía, existen técnicas que permiten recuperar el equilibrio para llevarnos a un estado óptimo de nuestra entidad psicosomática.
Pránico-respiratoria: La respiración es la función más importante ya que a mediante ella absorbemos “prana” o energía universal. La realización de ejercicios respiratorios profundos todas las mañanas frente a una fuente de aire puro y el abandono de vicios como el tabaco nos permitirán mantener esta energía en su nivel óptimo.
Alimentaria: Para mantener un buen equilibrio de esta energía debemos basarnos en una sana alimentación, libre de productos químicos, al mismo tiempo que debemos dejar el tabaco, alcohol o drogas. Se deben elegir productos frescos y beber agua mineral o hervida, complementando la alimentación con tizanas o preparaciones vegetales curativas. Antes de comer se debe hacer un ejercicio de visualización de la energía y pureza del alimento. Bendecir los alimentos.
Telúrico-cósmica: Representa la unión entre la energía de la Tierra y el Cosmos, La energía telúrica proviene de la Tierra, organismo vivo que emite energía desde sus capas magnéticas subterráneas y su núcleo y que se absorbe a través de los pies. La modernidad, el uso de gomas y plásticos, nos ha alejado del contacto con la tierra, pero se sabe que el caminar descalzos sobre el césped ayuda a descargar energías negativas y absorber las positivas. Para equilibrar la energía telúrica se debe caminar sobre piedra, tierra o césped, visualizando cómo se desprende la energía negativa de nuestros pies, tensiones y malestares; al mismo tiempo tratar de visualizar la energía telúrica luminoso hace que nos penetre al cuerpo y favorece en nuestra salud.
La energía cósmica proviene de los astros y de naturaleza Divina y Celestial se absorbe a través del “Chackra coronario”, ubicado en lo alto del cráneo. Visualizamos esa luz y energía que penetran por nuestra cabeza. Necesario la práctica de meditación para recibir los beneficios de la energía Cósmica pues al cabo de un largo tiempo mejora nuestra salud de los cuerpos físico, mental, emocional.
Astral-espiritual: Este tipo de energías constituye el meollo de los estudios esotéricos y la fisiología oculta. El equilibrio depende de la actividad astral, el “soñar” o realizar “proyecciones o viajes astrales”, y se consigue mediante un dormir tranquilo y reparador, a lo cual ayuda orientar la cabecera hacia el norte y tratando de visualizar esta aura que envuelve el cuerpo en un color celeste brillante. Estas energías provienen de la cuarta dimensión o “hiperespacio”.
Mental-psíquica: Energía ilimitada, reside en el cerebro, su equilibrio depende de nuestros pensamientos, intelecto, práctica de la meditación, mantras, visualizaciones, reprogramación, PNL y control mental.
Vital: La energía de la vida es una retransformación de las otras energías, que puede equilibrarse desde el aspecto físico donde el agua juega un papel fundamental. Baños de agua fría intensifican la fuerza vital y los tibios o calientes producen relajación. La energía del agua disuelve los aspectos negativos y purifica, y estas virtudes pueden potenciarse agregando hierbas o sales al agua de baño.
Sexual: Una de las energías mas potentes del ser humano, directamente relacionada con los chackras, la columna vertebral y su parte energética-sutil.
La kundalini En el marco del hinduismo, (en sánscrito कुण्डलिनी , transcripto como kuṇḍalinī) es una energía intangible representada simbólica y alegóricamente por una serpiente -o un dragón-, que duerme enroscada en el muladhara (el primero de los siete chakras o círculos energéticos, ubicado en la zona del perineo). La kundalini es considerada como la energía primordial o Shakti que llega a desarrollarse en plenitud al reunirse en el atma (alma) con el Brahma
Sobre el flujo de la Kundalini:
El ida nadi es el lado izquierdo, el canal de la luna. Según los hinduistas, da el poder de las emociones en su estado puro, proporcionando las cualidades de gozo profundo, amor puro, compasión y habilidades artísticas. Este lado es el más femenino de hombres y mujeres. Los problemas típicos del lado izquierdo son el apego emocional, la depresión, la baja autoestima, el sentimiento de culpa o el letargo.
El pingala nadi es el lado derecho, el canal del sol. Daría poder a la mente racional, que permite aprender y obtener la fuerza necesaria para superar los problemas mediante el esfuerzo. Es el lado más masculino de los hombres y mujeres. Los problemas típicos del lado derecho son el comportamiento egoísta o violento, la arrogancia y el orgullo.
El shushumna nadi , el canal central, equilibra los otros dos canales. Al activarlo se obtiene un enfriamiento del canal del sol y un calentamiento del canal lunar, consiguiendo así un estado de equilibrio en el que la atención deja de pasar de un canal al otro, de la tristeza a la euforia, de la hiperactividad al letargo, y permanece siempre en el centro.
cuando la kundalini se activa, el ser humano obtiene la iluminación (llamada en el hinduísmo: samadhi, estado evolutivo en que se trascendería la vanidad y se desarrollaría la supraconciencia y el amor universal.
Para despertar el Kundalini es necesario practica de meditación pasiva, activa( yoga, tao... C&E (Enseñanzas de Ramtha). Etc...
Varias doctrinas utilizan este concepto de la kundalini: el budismo, hinduismo, el taoismo, entre otros.
Se equilibra y potencia mediante una vida sana, pareja estable y una energía sexual pura y libre de degeneraciones, depende del lobo que alimentas más.

Ejercicios prácticos para el despertar Eckhart Tolle

Ejercicios prácticos para el despertar –Eckhart Tolle

De las cosas pequeñas a las cuales honramos y proporcionamos cuidados nacen las cosas grandes.
La vida de todas las personas está hecha de detalles.
La grandeza es una abstracción mental y una fantasía del ego.
La paradoja está en que la base de la grandeza está en honrar los detalles del presente en lugar de perseguir la idea de la grandeza.
El momento presente siempre es pequeño en el sentido de que siempre es simple, pero en él se encarna el mayor de los poderes.
Es sólo cuando estamos en consonancia con el momento presente que logramos acceso a ese poder.
En lugar de esforzarte en pos de la “grandeza”, dale honra y cuidado a lo que forme tu realidad en ese instante.
Haz de esto la práctica espiritual de este mes.
Haz una lista de tus quejas habituales y sobre la frecuencia en la que te quejas de cosas durante el día.
Presta especial atención al quejarse sin un propósito de enmienda, ese tipo de queja que no provoca un cambio positivo en una situación o en una persona.
Por ejemplo, el quejarse del tráfico, el tiempo, el tener que esperar en una cola o al teléfono.
También quejas sobre algo que alguien hizo o dijo (o por el contrario no hizo o no dijo), quejas sobre tu pareja, el trabajo, la economía, la salud y determinados grupos de personas. Nota esa voz que articula la queja en tu mente.
Nota que sólo está intentando llevar la razón, sentirse superior o sentirse más separado del resto.
Cada vez que notes esta voz quejándose, pregúntate si puedes aceptarla como lo que es en realidad: un patrón antiguo en tu mente, la voz del ego.
No es quien tú eres en realidad.
¿Quién eres tú entonces?…
Eres el/la que reconoce la voz.
La mente existe en un estado de «nunca tener suficiente», por lo que siempre ambiciona más.
Cuando te identificas con la mente, te aburres y te inquietas fácilmente.
El aburrimiento significa que la mente tiene hambre de nuevos estímulos, de más alimento para el pensamiento, y que su hambre no está siendo satisfecha.
Este mes, cuando te sientas aburrido e inquieto, observa la sensación de estar aburrido e inquieto.
A medida que vayas dándote cuenta de estas sensaciones, empezará a surgir algún espacio y quietud en torno a ellas.
Al principio sólo habrá un poco, pero, conforme crezca la sensación de espacio interno, el aburrimiento empezará a disminuir en intensidad y significado.
De modo que incluso el aburrimiento te puede enseñar quién eres y quién no eres.
Emplea tus sentidos plenamente.
Trata de estar donde estás.
Mira a tu alrededor.
Simplemente mira, sin interpretar.
No son los pensamientos lo que te interesa, sino el acto mismo de la percepción.
¿Puedes separar el pensamiento de la percepción?
¿Puedes mirar sin que la voz de tu cabeza comente, saque conclusiones, compare o intente explicar algo?
Observa la luz, las formas, los colores, las texturas.
Sé consciente de la presencia silenciosa de cada cosa.
Sé consciente del espacio que permite que cada cosa sea.
Escucha los sonidos; no los juzgues.
Algunos sonidos pueden ser naturales –agua, viento, pájaros- y otros son artificiales.
Unos pueden ser agradables y otros desagradables.
Pero no diferencies entre bueno y malo.
Deja que cada sonido sea como es, sin interpretarlo.
Escucha el silencio debajo de los sonidos.
Cuando miras y escuchas de este modo, puede que percibas una sutil sensación de calma, que al principio casi no se nota.
Algunas personas la sienten como una quietud de fondo.
Otras la llaman paz.
Cuando la conciencia ya no está totalmente absorbida por el pensamiento, parte de ella permanece en su estado original sin forma, no condicionado.
Esto es el espacio interior.
Imagina que alguien te dice algo grosero o con intención de molestarte.
En lugar de caer en la reacción inconsciente y en la negatividad, en lugar de atacar, ponerte a la defensiva o retirarte, deja que las palabras te atraviesen limpiamente.
No ofrezcas resistencia.
Es como si ya no hubiera nadie que pudiera sentirse herido.
Eso es perdón.
Así es como te vuelves invulnerable.
Tanto si se trata de una alarma de automóvil, de una persona grosera, de una inundación, un terremoto o la pérdida de todas tus posesiones, el mecanismo de resistencia es el mismo.
Permite que el ruido, la grosería, o cualquiera que sea la causa de la reacción negativa, te atraviese.
Ya no golpea con una “pared” sólida en tu interior.
Siéntete como si te estuvieras volviendo transparente, por así decirlo; como si no tuvieras la solidez de un cuerpo material.
¿Pasas buena parte de tu vida esperando?
Esperar es esperar a las próximas vacaciones, a tener un trabajo mejor, a que crezcan los niños, a establecer una relación significativa, a triunfar, a hacer dinero, a ser importante, a iluminarte.
La espera es un estado mental.
Significa que quieres el futuro y no quieres el presente.
No quieres lo que tienes y quieres lo que no tienes.
Cuando esperas estás creando un conflicto inconsciente entre tu aquí y ahora –el lugar donde estás-, y el futuro proyectado –el lugar donde quieres estar-.
Puedes mejorar tu situación de vida, pero no puedes mejorar tu vida.
La vida es lo primario, es tu Ser interno más profundo.
Ya es total, completa, perfecta.
Renuncia a la espera como estado mental.
Cuando te sorprendas (este mes) cayendo en el estado de espera…, sal inmediatamente.
Ven al momento presente.
Tiempo y mente son inseparables.
Retira el tiempo de la mente y esta se para.
Estar identificado con la mente es estar atrapado en el tiempo, mediante el recuerdo y la anticipación.
El pasado te da una identidad y el futuro contiene una promesa de salvación, de una realización de algún tipo.
Ambas son ilusiones.
Cuanto más te enfocas en el tiempo –pasado y futuro- más pierdes el ahora, lo más precioso que hay.
La vida es ahora.
Es tu único punto de acceso al reino informe e intemporal del Ser.
Sal de la dimensión temporal lo más posible en la vida cotidiana.
Si te resulta difícil entrar directamente en el ahora, comienza observando la tendencia mental habitual a escapar de él.
Haz morir el pasado cada momento.
No lo necesitas.
Refiérete a él sólo cuando sea absolutamente relevante para el presente.
Observarás que el futuro suele imaginarse como mejor o peor que el presente.
Si el futuro imaginario es mejor, te dará esperanza o expectativas placenteras.
Si es peor, crea ansiedad.
Ambas son ilusorias.
La auto observación permite la entrada automática de más presencia en tu vida.
El silencio es un portador de la presencia aún más poderoso que las palabras.
Escuchar el silencio, donde quiera que estés, es un modo fácil y directo de estar presente.
Aunque haya ruido, siempre hay silencio en medio y por debajo de los sonidos.
Escuchar el silencio crea inmediatamente una quietud dentro de ti.
Sólo la quietud interna puede percibir el silencio externo.
¿Y qué es la quietud sino presencia, conciencia liberada de las formas de pensamiento?
Ser consciente de la calma significa estar inmóvil.
Estar inmóvil es estar conscientes sin pensamientos.
Nunca eres tan esencialmente, tan profundamente tú mismo como cuando estás en calma.
Cuando estás en calma, eres quien eras antes de asumir temporalmente esta forma física y mental llamada persona.
Eres también quien serás cuando la forma se disuelva.
Haz una lista de las actividades diarias que realices con frecuencia.
Incluye actividades que consideres que no tienen importancia o que son aburridas, tediosas, irritantes o estresantes.
No incluyas nada que de verdad odies o detestes hacer ya que en ese caso será necesario básicamente aceptarlas o dejarlas de hacer.
La lista puede incluir cosas como ir al trabajo y volver, hacer la compra, hacer la colada, o cualquier cosa que encuentres aburrido o estresante de la vida cotidiana.
Entonces cuando estés en mitad de la realización de dichas actividades, utilízalas como un vehículo para estar despierto, un vehículo para esta alerta.
Concéntrate al máximo en la actividad y siéntete verdaderamente presente, además toma conciencia de la quietud que hay de fondo detrás de la actividad.
El objetivo es traer conciencia a las actividades cotidianas y gracias a ello ser capaz de encontrar el disfrute en ellas, el gozo del Ser.
Las identificaciones más habituales del ego guardan relación con las posesiones, con el trabajo, con tu estatus y reconocimiento social, con el conocimiento y la educación, con la apariencia física, con las habilidades personales, con las relaciones, con tu historia personal y familiar, con los sistemas de creencias y también con las identificaciones colectivas: nacionales, raciales, religiosas y otras.
Ninguna de estas identificaciones eres tú.
La identificación con la mente crea una pantalla opaca de conceptos, etiquetas, imágenes, palabras, juicios y definiciones que bloquean toda verdadera relación.
Esa pantalla se interpone entre tú y tú mismo, entre tú y tu prójimo, entre tú y la naturaleza, entre tú y Dios; crea la ilusión de separación, la ilusión de que tú y el “otro” estáis totalmente separados.
El ego no quiere que se ponga fin a sus “problemas” porque estos son parte de su identidad.
¿Quién serías sin tu infelicidad?
Cuando ya no hay nada con lo que identificarse, ¿quién eres tú?
Este mes, cuando estés con otras personas, en el trabajo, con la familia o en algún otro lugar, préstales toda tu atención.
El motivo original para relacionarse con la persona (comprar o vender algo, solicitar o proporcionar información, etc.) pasa a ser secundario.
Practica el no querer nada de la gente que te rodea.
Simplemente estar con ellos, estar presente.
El ver y escuchar “de verdad” a los demás será tu práctica.
Presta atención a tu propia capacidad o incapacidad de estar totalmente presente con los demás.
Toma conciencia de la voz en tu cabeza que te distrae del momento presente.
Date cuenta del campo de Presencia que se genera entre tú y esa persona.
¿Qué cambios notas en la interacción?
El dolor que creas en el ahora siempre surge de una falta de aceptación, de una resistencia a lo que es.
La intensidad del dolor depende del grado de resistencia al momento presente, y ésta a su vez depende de lo fuerte que sea tu identificación con la mente.
La mente siempre trata de negar el ahora y de escapar de él.
Trabaja siempre a favor del momento presente, no contra él.
Haz del presente tu amigo y aliado, no tu enemigo.
Esto transformará milagrosamente tu vida.
Una práctica espiritual simple pero radical es aceptar lo que surja en el Ahora, dentro y fuera.
Acepta cualquier cosa que contenga el momento presente como si la hubieras elegido.
Averigua si tienes algún problema en este momento.
No mañana, ni dentro de diez minutos, sino ahora. ¿Tienes un problema ahora?
Cuando aceptas profundamente este momento tal como es –tome la forma que tome-, estás sereno, estás en paz.

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