Vida y Muerte desde una perspectiva elemental y conciencial

"Un verdadero Maestro nunca intenta cambiar a nadie directamente.

Es como una fragancia sutil que te envuelve.

Si estás abierto, algo de ella entrará en ti.

Si no estás abierto, esperará a la puerta.

Ni siquiera llamará porque al hacerlo puede perturbar tu sueño.

Es tu sueño y tienes todo el derecho a dormir cuanto quieras.

No es asunto de nadie el Despertarte".

Osho

Enseñanza "Conectando con el Maestro Interno"

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El Bushido

 El Bushido, también conocido como El camino del guerrero, era un código para el samurai que se desarrolló entre el Heian y Tokugawa –entre los siglos IX y XII– y fungió como una guía respecto al estilo de vida basándose en el zen, el confucionismo, el budismo y el sintoísmo. En consecuencia, sus bases eran las siguientes: “lealtad, autosacrificio, justicia, sentido de la vergüenza, modales refinados, pureza, modestia, frugalidad, espíritu marcial, honor y afecto”, desde donde no puede existir el miedo a la muerte –pues habrá reencarnación y se volverá a vivir otra vida en la Tierra– ni al peligro o al riesgo.



Código Bushido 

Gi (honradez y justicia). ​“Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la Justicia pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico samurái no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere la honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto”. 
Yu (valor heróico). “Álzate sobre las masas de gente que teme actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un samurái debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución”. 
Jin (compasión). “Mediante el entrenamiento intenso, el samurái se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla”. 
Rei (cortesía). “Los samurái no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurái recibe respeto no sólo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurái se vuelve evidente en tiempos de apuros”. Meyo (honor). “El auténtico samurái sólo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quién eres en realidad. No puedes ocultarte de ti mismo”. 
Makoto (sinceridad absoluta). “Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de ‘dar su palabra’. No ha de ‘prometer’. El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción”. 
Chugo (deber y lealtad). “Para el samurái, haber hecho o dicho ‘algo’, significa que ese ‘algo’ le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurái es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel. Las palabras de un hombre son como sus huellas; pueden seguirlas donde quiera que él vaya. Cuidado con el camino que sigues”.


Mientras que su credo recitaba de esta manera: 

El credo del samurái 
No tengo parientes, yo hago que la Tierra y el Cielo lo sean. 
No tengo hogar, yo hago que el Tan T’ien lo sea. 
No tengo poder divino, yo hago de la honestidad mi poder divino. 
No tengo miedos, yo hago mis medios de la docilidad. 
No tengo poder mágico, yo hago de mi personalidad mi poder mágico. 
No tengo cuerpo, yo hago del estoicismo mi cuerpo. 
No tengo ojos, yo hago del relámpago mis ojos. 
No tengo oídos, yo hago de mi sensibilidad mis oídos. 
No tengo extremidades, yo hago de la rapidez mis extremidades. 
No tengo leyes, yo hago de mi autodefensa mis leyes. 
No tengo estrategia, yo hago de lo correcto para matar y de lo correcto para restituir la vida mi estrategia. 
No tengo ideas, yo hago de tomar la oportunidad de antemano mis ideas. 
No tengo milagros, yo hago de las leyes correctas mis milagros. 
No tengo principios, yo hago de la adaptabilidad a todas las circunstancias mis principios. 
No tengo tácticas, yo hago del vacío y la plenitud mis tácticas. 
No tengo talento, yo hago que mi astucia sea mi talento. 
No tengo amigos, yo hago de mi mente mi amiga. 
No tengo enemigos, yo hago del descuido mi enemigo. 
No tengo armadura, yo hago de la benevolencia mi armadura. 
No tengo castillo, yo hago de mi mente inamovible mi castillo. 
No tengo espada, yo hago de mi no-mente mi espada.



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